La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, enfrenta un complejo escenario internacional marcado por sanciones vigentes de la Unión Europea, mientras públicamente ha llamado a Estados Unidos a “trabajar conjuntamente” tras la captura de Nicolás Maduro. Rodríguez es una de las sesenta y nueve personas sancionadas por la UE por acciones contra la democracia, el Estado de Derecho y por violaciones de derechos humanos en el país sudamericano.
Las sanciones europeas contra Venezuela fueron introducidas en noviembre de 2017, y Rodríguez fue incluida en la lista en junio de 2018. Estas medidas contemplan la congelación de activos, la prohibición de suministrar fondos o recursos económicos y la restricción de ingreso al territorio de la Unión Europea.
El quince de diciembre, los ministros de Exteriores de la UE acordaron prorrogar las sanciones hasta el diez de enero de 2027, argumentando que persisten acciones que socavan la democracia, así como la represión de la sociedad civil y de la oposición, en especial tras las elecciones presidenciales del veintiocho de julio de 2024.
Junto a Rodríguez, la lista de sancionados incluye a figuras clave del chavismo, como el ministro de Interior Diosdado Cabello, la expresidenta del Consejo Nacional Electoral Tibisay Lucena Ramírez, el excomandante de la Guardia Nacional Bolivariana Antonio José Benavides Torres, el expresidente del Tribunal Supremo Maikel José Moreno Pérez y el fiscal general Tarek William Saab Halab.
En el ámbito judicial, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea desestimó en julio de 2021 el recurso presentado por Delcy Rodríguez contra las sanciones impuestas en 2018, al considerar probado que sus acciones contribuyeron a socavar la democracia y el Estado de Derecho en Venezuela. La corte también rechazó recursos de otros altos funcionarios, aunque anuló la sanción contra Maikel Moreno por falta de fundamentación suficiente.
La figura de Rodríguez también ha estado rodeada de controversia en Europa. En enero de 2020, protagonizó un incidente diplomático al realizar una escala en el aeropuerto de Madrid, donde sostuvo un encuentro con el entonces ministro español de Transportes, José Luis Ábalos. El hecho generó cuestionamientos sobre el cumplimiento del régimen de sanciones, aunque el Gobierno español aseguró que no se violaron las restricciones, argumento respaldado posteriormente por la Fiscalía de Madrid.
Pese a este historial, Rodríguez ha emergido como una de las voceras del chavismo en el nuevo escenario político, en un contexto donde sectores oficialistas incluso han exigido a Estados Unidos la liberación de Maduro y su esposa, mientras la comunidad internacional mantiene su presión sobre el régimen venezolano.
