La conmemoración del Día del Niño en Venezuela, prevista para el próximo 19 de julio, se ve ensombrecida por la crisis humanitaria tras los sismos del 24 de junio. Miles de menores de edad celebrarán la fecha en campamentos temporales, tras la destrucción de sus hogares.
La tragedia sísmica que ha dejado 4.490 fallecidos y cerca de 18.000 personas sin vivienda ha impactado profundamente a la niñez venezolana. A una semana del tercer domingo de julio, fecha oficial de esta celebración en el país, las condiciones en los 108 campamentos habilitados, especialmente en La Guaira y Caracas, revelan la fragilidad en la que miles de menores intentan reconstruir su cotidianidad.
La falta de un entorno seguro tras el colapso de 190 edificios y la afectación estructural de cientos más, impide que las familias desplazadas puedan siquiera planificar una conmemoración.
La niñez hoy se encuentra marcada por el trauma de las 1.222 réplicas registradas, lo que ha obligado a los organismos de atención a priorizar el apoyo psicológico sobre cualquier otra actividad.
Asistencia humanitaria en terreno
La respuesta ante esta crisis ha contado con una fuerte presencia internacional. El gobierno de El Salvador ha mantenido su contingente de 300 especialistas, médicos y rescatistas en las zonas más afectadas. Ante el agotamiento de los equipos iniciales, el presidente Nayib Bukele ordenó el despliegue de un séptimo avión con 120 especialistas de relevo, quienes han intensificado las tareas de atención directa en los campamentos.
El compromiso es claro: mientras se trabaja en la distribución de toneladas de ayuda alimentaria e insumos, el objetivo central es atender las necesidades básicas de la población infantil y vulnerable.
A medida que se acerca la fecha del Día del Niño, el desafío para el Estado y los cooperantes internacionales es doble: brindar asistencia inmediata ante la emergencia y diseñar un plan de reconstrucción que permita, a la brevedad, que estos miles de menores dejen atrás las carpas para volver a ocupar un espacio que puedan llamar hogar.

