El proceso de consolidación de la precandidatura presidencial del Dr. Rafael Aguirre en el FMLN ha encontrado un nuevo obstáculo: las declaraciones de la precandidata a diputada, Gloria Anaya, quien solicitó formalmente reconsiderar la candidatura a la vicepresidencia de Efraín Benítez.
La solicitud de Anaya ha generado reacciones dentro de las estructuras del FMLN, evidenciando que, a pesar de la apertura anunciada por la dirigencia, representada por la secretaria general adjunta, Marleni Funes, la integración de perfiles externos continúa siendo un punto de conflicto.
Mientras Funes insiste en que el partido es una «casa abierta» para ciudadanos y organizaciones sociales, los cuestionamientos de Anaya ponen en duda la cohesión sobre la dupla Aguirre-Benítez.
Para el Dr. Aguirre, quien ha intentado posicionarse como un ciudadano en alianza con el partido, estas fricciones representan un reto adicional en su objetivo de convencer a la militancia tradicional, la cual aún se mantiene dividida entre la vieja estructura y las nuevas apuestas ciudadanas.
Gloria Anaya, quien ha sido señalada anteriormente por articular campañas de desinformación, especialmente en torno a proyectos de alto impacto como la construcción del nuevo CIFCO, ha vuelto a colocar su agenda personal por encima de la estrategia electoral del instituto político.
Su postura crítica no es nueva; la precandidata ha sido cuestionada por utilizar diversas plataformas como un trampolín para desacreditar obras que forman parte de la colaboración internacional, lo que ha generado malestar en diversos sectores que observan cómo el FMLN lucha por encontrar un discurso unificado.
El futuro de la fórmula presidencial dependerá de la capacidad de la dirigencia para mediar entre estas posturas confrontadas y la capacidad de Aguirre para consolidar un proyecto que logre superar la crisis de identidad que atraviesa el partido.

