Se cumplen 18 años de una de las tragedias más recordadas en la historia reciente de El Salvador. La noche del 3 de julio de 2008, un autobús que transportaba a 32 personas desde la iglesia Misión Cristiana Elim, en Ilopango, hacia la colonia Dolores, en San Salvador, fue arrastrado por la corriente del río El Arenal durante una intensa tormenta provocada por el paso de una onda tropical.
El autobús, identificado con el mensaje «Cristo Viene Pronto», quedó atrapado cuando el nivel del río aumentó repentinamente. Un fuerte repunte impactó la unidad, apagó el motor y la corriente terminó arrastrándola en medio de la emergencia.
De acuerdo con reportes periodísticos de la época, los pasajeros vivieron aproximadamente 10 minutos de desesperación, entre gritos y llanto, mientras el autobús era arrastrado por la fuerza del agua que buscaba abrirse paso por la zona urbana.
Fabricio Rubén Montoya, quien tenía 16 años al momento del hecho, fue el único sobreviviente. El joven logró lanzarse al agua cerca de unas viviendas, desde donde fue rescatado por habitantes del sector.
Tras la tragedia, diversos sectores de la sociedad reclamaron la ejecución de obras de mitigación en el barrio La Vega, lugar donde el río El Arenal arrastró el autobús, con el objetivo de prevenir que una emergencia similar volviera a ocurrir.

