El Salvador ha alcanzado posiciones destacadas en los indicadores internacionales de turismo, según el más reciente informe publicado en enero de 2026 por la Organización de las Naciones Unidas para el Turismo. El país registra un incremento del 92 % en la llegada de turistas internacionales en comparación con 2019, ubicándose en el tercer lugar mundial entre los destinos con mayor crecimiento.
De acuerdo con el reporte, únicamente Bután (+198 %) y Qatar (+138 %) superan el desempeño salvadoreño. Con estas cifras, El Salvador se consolida como el destino número uno en América por crecimiento relativo de visitantes, por encima de Curazao (+69 %), Colombia (+50 %), Brasil (+46 %), Guyana (+45 %) y Guatemala (+44 %).
El crecimiento no solo se refleja en la llegada de turistas, sino también en el gasto. El Salvador figura en la tercera posición global por aumento en ingresos provenientes del turismo internacional, con un crecimiento del 211 % respecto a los niveles previos a la pandemia. En este indicador, solo se ubican por delante Tayikistán (+858 %) y Namibia (+261 %).
Estos resultados implican que el país no solo ha incrementado el flujo de visitantes, sino que también ha logrado captar mayores divisas, fortaleciendo el impacto del sector en la economía nacional. En 2025, la región de las Américas recibió 218 millones de turistas internacionales, con un crecimiento global del 4 % respecto a 2024, según el informe.
A nivel regional, otros países también muestran avances importantes, como Costa Rica (+102 %) y Guatemala (+101 %) en ingresos turísticos, aunque por debajo de los resultados salvadoreños.
Destinos emblemáticos como Perquín, El Mozote, Alegría y el Volcán de Conchagua continúan atrayendo visitantes por su valor histórico, cultural y paisajístico, consolidando a El Salvador como un referente regional en la recuperación y transformación del turismo.
Con estos indicadores, el país destaca por su capacidad de atraer visitantes y capitalizar el gasto turístico en un contexto de recuperación global, superando a destinos tradicionales que aún no alcanzan los niveles previos a 2019.
