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El hantavirus es una enfermedad viral transmitida principalmente por roedores infectados, a través del contacto con su orina, saliva o excrementos. Según la Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, este virus puede provocar graves complicaciones respiratorias y renales, e incluso causar la muerte.
La enfermedad puede derivar en el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, que afecta severamente los pulmones y tiene una tasa de mortalidad de hasta el 50 % en algunos casos registrados en América. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolores musculares, fatiga, náuseas y dolor abdominal, pero en etapas avanzadas puede provocar dificultad respiratoria extrema y falla orgánica.
La alerta internacional aumentó esta semana luego que la OMS confirmara un brote relacionado con el crucero MV Hondius, donde se reportaron varias infecciones y al menos tres fallecidos. Investigaciones preliminares apuntan a la variante Andes, detectada principalmente en Sudamérica y considerada la única cepa con evidencia limitada de transmisión entre personas mediante contacto cercano y prolongado.
Expertos internacionales señalan que el riesgo de una pandemia similar al COVID-19 es bajo, debido a que el hantavirus no se transmite fácilmente entre humanos. Sin embargo, preocupa su alta letalidad, el largo periodo de incubación y la posibilidad de que casos no detectados faciliten nuevos contagios.
La OMS reiteró que la principal medida de prevención consiste en evitar la exposición a roedores, mantener limpios los espacios cerrados y acudir inmediatamente al médico ante síntomas compatibles tras contacto con zonas infestadas. Actualmente no existe una cura específica ni vacuna ampliamente disponible contra el hantavirus.
