El Gobierno de El Salvador respondió con rapidez y coordinó con las autoridades del país sudamericano el envío de una misión humanitaria con 300 rescatistas y paramédicos, apoyados por la unidad canina, así como más de 150 toneladas de insumos. El equipo salvadoreño fue el primero en llegar a la zona cero, donde hubo decenas de venezolanos que los recibieron con entusiasmo.
Durante todos estos días han salvado a varias personas en condiciones extremas, con el uso de un equipamiento moderno y una destreza desarrollada con los continuos entrenamientos. Desde la madrugada del miércoles 1 de julio, los salvadoreños mantienen sus tareas en el edificio Miramar, dentro de la urbanización Palmar Este, ciudad de Caraballeda, estado de La Guaira. Esta operación está concentrada en rescatar al niño Lucas Gámez.
Los padres de Lucas, un niño de ocho años, no pierden la esperanza de que puedan sacarlo con vida de en medio de los escombros. La misión que representa a El Salvador ya logró extraer a infantes, adultos jóvenes y de mediana edad, así como adultos mayores y mascotas. Todos los días, testimonios de venezolanos agradecidos circulan con amplitud, en los que se menciona la buena voluntad del Presidente Bukele.
Los paramédicos connacionales han estado a la altura de las exigencias después de una tragedia magnitud, proporcionando decenas de atenciones diarias y facilitando medicamentos en los casos que se requiera.
En este día, las autoridades de Venezuela declararon un duelo nacional de siete días, efectivo en las últimas horas del atardecer. Esta nación ya está preparándose para iniciar con la reconstrucción.
El Presidente Bukele tuvo la visión de fortalecer la preparación del Grupo de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR, por sus siglas en inglés), hasta llevarlos a cumplir con las más exigentes normas internacionales.

