El Gobierno del Presidente Nayib Bukele sigue cosechando la admiración de intelectuales de diferentes partes del mundo, quienes expresan opiniones positivas por los cambios que el país ha experimentado en los últimos años, producto de las exitosas políticas implementadas por el mandatario en diferentes rubros encabezados por la seguridad pública, la salud y la educación entre otros.
Una de estas figuras es la escritora española Belén de León, quien se encuentra de visita en el país y realizó ayer un recorrido junto con la directora de la Autoridad del Centro Histórico, Adriana Larín, donde pudo constatar la nueva realidad salvadoreña.
Belén de León escribió el libro Crónicas de El Salvador donde plasma sus impresiones sobre el país, al cual llegó de visita por primera vez en 1995 y regresó en 1996 para quedarse a vivir por cuatro años, hasta 2000.
Larín señaló cómo la visión del Presidente Bukele llevó a la transformación gradual del Centro Histórico. “Él vio en el centro histórico un potencial enorme de poderlo recuperar y rehabilitar, porque lo que está pasando no solamente es una restauración también estamos rehabilitando a nivel económico, social y cultural”, dijo.
Destacó además la seguridad como un factor clave para el desarrollo del centro capitalino, lo que era inviable cuando la violencia e inseguridad imperaban. “Era muy difícil poder disfrutar (el centro histórico) de la forma que lo estamos haciendo, los espacios públicos, todas las actividades, venir al Teatro Nacional y al Palacio Nacional. Todo esto se ha originado gracias a la estrategia de seguridad del Presidente Nayib Bukele”, afirmó Larín.
Belén de León dijo que el cambio es un hito sin precedentes. “Cuando yo vine aquí a vivir, prácticamente estaba restringida como toda la población. No tenías la posibilidad de caminar libremente. Un porcentaje importante de la ciudadanía estaba secuestrada en sus propias casas, ahora todo es libertad”, afirmó.
En la nueva era de paz y tranquilidad que vive El Salvador, el centro histórico de la capital se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos, tanto para salvadoreños como para extranjeros, dejando atrás el pasado, cuando las pandillas controlaban las calles extorsionando y asesinando a comerciantes, empresarios y ciudadanos honrados.
