El 17 de febrero de 2026, las fuerzas armadas de Estados Unidos anunciaron la destrucción de tres embarcaciones en el Océano Pacífico oriental y el Mar Caribe vinculadas, según inteligencia estadounidense, a actividades de narcotráfico transnacional. La operación, parte de la campaña conocida como operación Lanza del Sur, dejó un saldo de 11 personas fallecidas y fue presentada por la administración como un paso clave en la estrategia de combate a las rutas marítimas del crimen organizado.
Desde la Casa Blanca, bajo la administración de Donald Trump, las autoridades señalaron que estas acciones buscan reducir el flujo de drogas ilícitas hacia Estados Unidos y la región, golpeando en alto mar a las embarcaciones que sirven como transporte o enlace para el contrabando de estupefacientes. Los portavoces destacaron que el ataque fue ejecutado tras un seguimiento de inteligencia que identificó las naves en rutas conocidas por el paso de cargamentos ilegales.
En un comunicado oficial, funcionarios dijeron que operaciones como esta no solo impiden la entrada de estupefacientes, sino que además desarticulan las dinámicas financieras y logísticas de redes criminales que operan más allá de fronteras nacionales. La administración Trump ha defendido estas medidas como parte de una política de seguridad firme y directa, diseñada para proteger tanto a Estados Unidos como a sus socios regionales.
La operación forma parte de un esfuerzo continuo iniciado en 2025, que incluye múltiples ataques contra embarcaciones marítimas sospechosas de tráfico ilícito de drogas. En total, la campaña ha resultado en más de 140 ataques similares en aguas internacionales.
Aunque estas acciones han generado debate en foros internacionales debido al uso de fuerza letal en aguas marítimas, la administración Trump sostiene que son necesarias para interrumpir de manera efectiva las rutas de tráfico de drogas que impactan negativamente la seguridad pública y la salud en toda la región.
