El Salvador cerró con éxito la residencia de Shakira, una serie de conciertos que convirtió al país en epicentro musical de Centroamérica y generó importantes beneficios para distintos sectores económicos.
Durante las cinco presentaciones, miles de fanáticos nacionales y extranjeros viajaron al país, dinamizando el comercio, el sector hotelero, restaurantes, transporte y servicios turísticos. La alta demanda en hospedajes y el movimiento constante en zonas comerciales evidenciaron el impacto positivo del evento.
Además del impulso económico, la residencia proyectó una imagen moderna y segura de El Salvador ante la región. Las publicaciones en redes sociales y la cobertura internacional posicionaron al país como un destino capaz de albergar espectáculos de talla mundial, fortaleciendo su atractivo turístico.
Pequeños y medianos negocios también se vieron beneficiados con el aumento en la actividad comercial, mientras que la logística desplegada permitió el desarrollo ordenado de cada jornada musical.
El cierre de esta residencia artística deja un precedente importante para la industria del entretenimiento en El Salvador, demostrando su capacidad organizativa y su potencial para atraer eventos internacionales que impulsan el crecimiento económico y la proyección global del país.
