El Presidente de la República, Nayib Bukele, participó como invitado especial en el 74.º Desayuno Nacional de Oración, celebrado en Estados Unidos, donde hizo un llamado a los líderes del mundo a pedir sabiduría a Dios por encima de la riqueza, el poder o la fama.
Durante su intervención ante miembros del Congreso estadounidense, líderes internacionales e invitados especiales, el mandatario sostuvo que el liderazgo implica tomar decisiones constantes que pueden cambiar la vida de millones de personas, y que estas decisiones deben estar guiadas por la sabiduría y no por intereses personales.
Bukele recordó el pasaje bíblico del rey Salomón, quien, al asumir el trono, pidió sabiduría para gobernar a su pueblo en lugar de riquezas o victorias, lo que —según explicó— representa el modelo que deben seguir los gobernantes en la actualidad.
En su discurso, el Presidente destacó la transformación de El Salvador en materia de seguridad, señalando que el país pasó de ser conocido como “la capital del asesinato del mundo” a convertirse en el país más seguro del continente americano.
Afirmó que este cambio no fue únicamente resultado del esfuerzo humano, sino que requirió la intervención de Dios para tomar decisiones firmes en uno de los momentos más complejos de la historia del país. “La transformación de El Salvador, especialmente en seguridad, no es solo obra de los hombres”, expresó.
Bukele también aseguró que la lucha contra las pandillas no fue únicamente física, sino espiritual, al vincular a estas estructuras criminales con prácticas delictivas y rituales satánicos, situación que —dijo— fue documentada durante los operativos de seguridad.
El mandatario enfatizó que su Gobierno priorizó la protección de los ciudadanos honestos y de las familias salvadoreñas, colocando la seguridad de la población por encima de cualquier otro interés.
Finalmente, el Presidente sostuvo que la experiencia de El Salvador demuestra que otros países también pueden lograr transformaciones profundas, siempre que sus líderes busquen la sabiduría de Dios antes de tomar decisiones, y concluyó con una oración por quienes influyen directa o indirectamente en la vida de millones de personas en el mundo.
