El Gobierno de El Salvador, a través del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), instaló cuatro estaciones hidro-meteorológicas en Ahuachapán Sur, un paso clave para fortalecer la capacidad del país frente a los impactos del cambio climático.
Estas estaciones registran en tiempo real variables como lluvia, temperatura, humedad, radiación solar, velocidad y dirección del viento, además de niveles de ríos. La información permitirá mejorar los sistemas de alerta temprana, orientar decisiones en agricultura, gestión del agua, prevención de desastres y planificación territorial.
Los datos históricos de la zona indican que la lluvia promedio anual es de 1,868.5 mm, siendo septiembre el mes más lluvioso (314.5 mm). La temperatura media ronda los 25.5 °C, con máximas de 32.8 °C y mínimas de 21.3 °C. La humedad relativa anual es del 76 %. Sin embargo, Ahuachapán presenta un riesgo recurrente de sequías meteorológicas, especialmente en julio durante la canícula: de 11 a 15 días secos en las subregiones norte y sur, y entre 5 y 10 días en la zona central.
Las proyecciones climáticas advierten que, hacia finales de siglo, la temperatura podría aumentar hasta 5 °C y la lluvia disminuir un 20 % bajo un escenario de altas emisiones, lo que incrementaría el riesgo de sequías prolongadas, pérdida de productividad agrícola y estrés hídrico. Frente a este panorama, las estaciones se convierten en una herramienta estratégica para anticipar impactos y preparar a la población con soluciones sostenibles.
El proyecto forma parte de la iniciativa “Fortaleciendo la resiliencia climática de comunidades rurales y de los ecosistemas en Ahuachapán Sur”, ejecutada por el MARN con apoyo del PNUD, financiamiento del Fondo de Adaptación y en coordinación con CENTA-MAG. Su implementación busca beneficiar directamente a más de 98,000 personas en Ahuachapán Sur y Centro, integrando ciencia y conocimiento local.
El Gobierno ha reafirmado que la información será abierta y accesible, garantizando el mantenimiento y expansión de la red nacional de monitoreo. Con ello, El Salvador avanza hacia un modelo de resiliencia basado en prevención, planificación y acción científica, en beneficio de las comunidades y ecosistemas más vulnerables del país.