En medio de la emergencia que atraviesa el litoral guaireño, una unidad de rescate atípica ha captado la atención de los damnificados. Se trata del equipo de la fundación Canes Guerreros, que tras una travesía de cinco días por carretera desde Medellín, llegó a la zona cero para brindar asistencia veterinaria especializada.
Alexandra Ramírez, líder del equipo, relata que la decisión de movilizarse fue una respuesta visceral ante la magnitud de la catástrofe: «Surgió en cuestión de media hora. Vinimos con la Corporación Amigos por Siempre, mi pareja y dos médicas veterinarias que son indispensables aquí.
Es un gesto de solidaridad para ponernos en el lugar de las personas y los animales afectados por esta terrible tragedia».
Una alianza logística clave
El despliegue en terreno ha sido posible gracias a la articulación con North American Blue Energy Partners (NABEP), cuya infraestructura ha sido determinante para el éxito de la misión.
«La logística, la disposición y el recibimiento han sido impresionantes», asegura Ramírez.
«No nos esperábamos contar con un punto donde nos brindaran todo. Pensábamos que nos tocaría gestionar por nuestros propios medios, y ha sido increíble el apoyo que nos han proporcionado para poder operar».
Priorizando a los olvidados
Para el equipo de Canes Guerreros, el foco está puesto en un sector que, históricamente, queda relegado en los protocolos de atención internacional.
«Es lo que nos hizo viajar tantos kilómetros. Para nadie es un secreto que los organismos internacionales priorizan las vidas humanas, y para nosotros es importantísimo poder ayudar a las vidas animales; ese es nuestro pilar», enfatiza Alexandra.
La presencia de estas brigadas en La Guaira no solo representa una respuesta técnica ante el trauma físico de las mascotas, sino también un alivio emocional para las familias que han perdido sus hogares y encuentran en la salud de sus compañeros peludos un motivo de esperanza en medio de la crisis.

